sábado, 21 de agosto de 2010

Relaciones Laborales de los Academicos: Caso Universidad del Zulia.

Pereira de Homes, Lilia; Pereira Burgos, Morela;
Suarez, Wendolin y Diaz Nava, Maria Gabriela. 
(2009)


La relación entre un empleado y un empleador siempre ha sido compleja, por tanto, estudiarla se torna muy interesante; en el caso de empleadores simples y sus trabajadores, es importante conocer las leyes; para ser justos de ambas partes ante ciertas situaciones, también para desenvolverse conscientemente y saber hasta que punto están definidas correspondientemente las atribuciones; y los deberes. Sin embargo cuando de empleador se tiene al Estado, es mucho más difícil tratar de “concientizarlo”, porque a pesar de ser el Estado, un ente promulgador de justicia y administrado por leyes paternalistas como es el caso de Venezuela, sabemos que rara vez el empleado puede pasar sobre el empleador, y tratándose del Estado, esta afirmación es aun mas radical; es este el caso de la LUZ, La Universidad del Zulia, que así como la Universidad de Los Andes, es publica y por tanto su empleador es el Estado.

De por si, las relaciones laborales están sujetas a muchas reglas, en el caso de este tipo de relación laboral se habla entonces de normativas tales como el reglamento del personal docente y de investigación y, por otra parte, la Ley del Trabajo.

Especial es el caso de los académicos como empleados, dependientes del Estado; puesto que los académicos tienen entre muchas otras cosas, la gran tarea de impartir el conocimiento, a nuevos profesionales; y de pintar en ellos como en lienzo crudo, los rasgos del profesional del futuro; es decir el futuro, que esta en los niños y jóvenes, y a pesar de la omisión, también esta en las manos moldeadoras de los educadores; entonces lejos de ser simples empleados; los académicos deben tener un trato especial, sobre todo por parte del Estado quien es su empleador; ya que todas las generaciones de relevo están bajo la tutela de estos; y esta referencia de trato especial, en el sentido de facilitar el enriquecimiento del conocimiento para impartir con nuevos métodos de enseñanza; conocimientos reformadores. Si bien según el estudio de la LUZ, arroja que los dadores de conocimiento, participan sin dificultad en la discusión de beneficios sociales y salariales; debería entonces el Estado, estar en la obligación de tomar mas en cuenta sus necesidades, porque es imprescindible para el mismo mantener a sus empleados en este caso los educadores; motivados, e impulsarlos a lograr nuevos objetivos e innovar.

El estado por el contrario, a llevado a la relación laboral con sus académicos , a un grado de lucha constate; para defender sus derechos, amparados por la autonomía, en el caso de LUZ específicamente se logro la firma por parte del Concejo de Universidades; para la legitimación de la resolución 185, que hace referencia a mejorar las condiciones laborales para los trabajadores; como la reducción del horario, el reconocimiento de la autoría intelectual, entre otras, que evidencian la lucha para la aprobación de derechos que de por si deberían estar implícitos, en todas las leyes; por supuesto estas luchas traen consigo el deterioro de la relación laboral, que es fundamental, crea reacciones por parte del estado como la dilatación de los procesos de aprobación, de las leyes que benefician al empleado; así como el retraso de pagos, por la supuesta falta de “recursos” , así se producen entonces reacciones por la contraparte; tales como los tan famosos paros y huelgas, que pretenden ejercer presión; pero que lamentablemente terminan en lo que podríamos calificar como efecto rebote; pues finalmente se pierden horas de trabajo, y esto repercute en los no menos involucrados estudiantes.

Subestimados y muchas veces maltratados, los académicos no pueden prosperar y avanzar si basan su relación laboral con el Estado, en una lucha interminable; así como el Estado nunca lograra impartir los conocimientos a las generaciones de relevo; y por tanto entregar en manos de la sabiduría el futuro patrio; si no se reconcilia con los moldeadores, con los verdaderos autores del carácter y formación de sus futuros profesionales, que finalmente serán los que tejerán en hilos el futuro.

Son de nunca acabar las criticas a los procesos que regulan la educación en Venezuela, y también son de nunca acabar las tildas de ignorantes a muchos de los educadores; pero mas allá de los defectos que puede proponer el sistema; cada uno individualmente debe concientizarse y caer en cuenta, de que la educación no es solo un factor mas, generador de gastos para el Estado; si no que, será la próxima columna vertebral en la que descansara el porvenir del País.


Maria Fernanda Perez Mijares.

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